Jesús y Nicodemo
Juan 3,1-21; 7,50-52; 19,39

31 Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. 2 Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».

3Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».

4 Nicodemo le pregunta: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».

5 Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; 8el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».

9 Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede suceder eso?».

10 Le contestó Jesús: «¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? 11 En verdad, en verdad te digo: Hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. 12 Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? 13 Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14 Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, 15para que todo el que cree en él tenga vida eterna. 16 Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios. 19 Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. 20 Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. 21 En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».


740Algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: «Este es de verdad el profeta». 41 Otros decían: «Este es el Mesías». Pero otros decían: 42«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».

43Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. 44 Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. 45Los guardias del templo acudi­eron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: «¿Por qué no lo habéis traído?».

46 Los guardias respondieron: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre».

47 Los fariseos les replicaron: «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? 48 ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? 49 Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».

50Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: 51«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».

52 Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».


1938 Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús aunque oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. 39 Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. 40 Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. 41 Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. 42 Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

1. Lee pausadamente el texto bíblico seleccionado. Si hacéis el trabajo en grupo, una persona lo lee en voz alta, sin prisa.

2. Se dejan unos 15 minutos de silencio para que cada uno de los componentes del grupo personalmente reflexione. Se trata de hacer una relectura personal del texto desde la perspectiva del acompañamiento, dejando aparte todos los demás elementos. Si estas haciendo este trabajo tú solo, tomate el tiempo que necesites. Pueden servir de ayuda las siguientes preguntas:

¿Cómo aparece dibujado en el texto el papel de Jesús como acompañante? ¿Qué hace con y por Nicodemo? ¿Qué actitudes tiene? ¿Cuál es el proceso que experimenta Nicodemo y en encuentro nocturno con Jesús y en los episodios sucesivos en los que ya Jesús no aparece como acompañante? ¿Qué enseñanzas sacas del texto bíblico para tu labor de acompañante?

3. Si estáis trabajando en grupo, poned en común lo que cada uno ha reflexionado.

 

 

 

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