Tú eres acompañante

Dialogamos a partir de las preguntas. Pero dialogamos no de forma teórica, sino pensando cada uno en su experiencia personal. Compartimos no ideas, sino vivencias.

Cuando acompañas a una persona o a un grupo, ¿te centras en la(s) persona(s) o en el problema? Explica por qué. Revisa tu tarea de acompañante, ¿cuál es tu estilo general, «directivo» o «facilitador»? Busca ejemplos concretos. Si relees cuál es la misión del acompañante en el punto 2.4, seguramente te sentirás abrumado, pensando: ¿y todo eso lo puedo hacer yo? ¿Cómo conjugas tu «obligación» de acompañante con tus limitaciones personales? De las características del acompañante expresadas en el punto 2.5 del tema, ¿cuáles sientes que tienes de verdad? ¿Cuáles tendrías que potenciar?

 

 

 

Un comentario

  1. Mª Dolores Rodríguez Rodríguez

    Mi experiencia personal seria con un grupo de niños de catequesis. Con ellos me centro en el grupo como personas, teniendo en cuenta las características de cada uno. En situaciones puntuales me he centrado en el problema entre algunos miembros del grupo.
    El estilo que utilizo es facilitador, de dialogo, de escucha y trato que ellos también se escuchen.
    Al conocer al grupo antes de cada reunión, medito, pienso como puedo ayudar al grupo, entonces en cada sesión trabajo un aspecto.
    En cuanto a la característica como acompañante creo que tengo un grado razonable de madures, respeto a los demás, tolerancia. Tendría que potenciar,la empatía, por que creo que cada uno tiene su personalidad y es dificil ponerse en el otro, también tendría que trabajar más las habilidades comunicativas.

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