Tú eres acompañante

Dialogamos a partir de las preguntas. Pero dialogamos no de forma teórica, sino pensando cada uno en su experiencia personal. Compartimos no ideas, sino vivencias.

Cuando acompañas a una persona o a un grupo, ¿te centras en la(s) persona(s) o en el problema? Explica por qué. Revisa tu tarea de acompañante, ¿cuál es tu estilo general, «directivo» o «facilitador»? Busca ejemplos concretos. Si relees cuál es la misión del acompañante en el punto 2.4, seguramente te sentirás abrumado, pensando: ¿y todo eso lo puedo hacer yo? ¿Cómo conjugas tu «obligación» de acompañante con tus limitaciones personales? De las características del acompañante expresadas en el punto 2.5 del tema, ¿cuáles sientes que tienes de verdad? ¿Cuáles tendrías que potenciar?

 

 

 

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