Indicaciones

Aquí damos algunas indicaciones para organizar los grupos para la conversión pastoral durante el curso 2022-2023

Uno

Responsables y participantes de los encuentros parroquiales para la conversión pastoral

El párroco es el responsable de que la parroquia tome parte en este itinerario sw conversión pastoral que emprende la diócesis, pero lo ideal es que se nombre a un laico responsable que colabore con él en la organización de los encuentros. Se podría crear un equipo de varias personas que, junto con ellos, se encargaran de animar, convocar, preparar los lugares y materiales, y confeccionar las síntesis de los diálogos de los diversos grupos, para integrarlos en uno solo, que será el que se mande a la Vicaría de Evangelización. 

Muchas parroquias tienen ya cuerpos «sinodales», como el Consejo Pastoral Parroquial u otros grupos, por ejemplo, los que surgieron a raíz de la Misión Diocesana o de la fase diocesana del Sínodo. Estos grupos pueden servir de gran ayuda a la hora de organizar, facilitar y dar vida al proceso sinodal.

Lo ideal es que los encuentros sean presenciales y ahora, en la situación actual es posible hacerlos. Ya hemos pasado la fase aguda de la pandemia y las parroquias han de ofrecer posibilidades de convivencia, reflexión y oración en común.

Se trata de ofrecer al mayor número posible de personas la posibilidad de participar en este proceso. Pero de un modo especial tienen que participar en él quienes en las parroquias ya tienen alguna responsabilidad o ministerio al servicio de los demás, especialmente lo que ejercen servicios de cara l primer anuncio y a la evangelización.

dos

El papel de los presbíteros y diáconos en el itinerario de conversión pastoral parroquial

El ministerio de sacerdotes y diáconos tiene dos referentes vitales: por un lado, el Obispo diocesano; y por otro lado, las personas encomendadas a su cuidado pastoral. Por lo tanto, el párroco o el presbítero o diácono que está al frente de la parroquia es un punto de conexión útil entre el Obispo y aquellos a quienes sirven. Esto confiere a los sacerdotes y diáconos un papel clave para caminar juntos en medio del Pueblo de Dios, unidos con el Obispo y al servicio de los fieles. Pueden comunicarse con la gente en nombre del Obispo, y también pueden comunicarse con el Obispo en nombre de la gente. Son agentes de comunión y unidad en la edificación del Cuerpo de Cristo, ayudando a los fieles a caminar juntos y potenciando y animando este itinerario de conversión pastoral. El clero es también heraldo de renovación, atento a las necesidades cambiantes de su rebaño, llamado a mostrar a los fieles cómo el Espíritu Santo está abriendo nuevos caminos. Finalmente, han de ser hombres de oración que promueven una genuina espiritual experiencia de la sinodalidad y de discernimiento comunitario, para que el Pueblo de Dios esté más atento al Espíritu Santo y escuche en comunión la voluntad de Dios.

tres

Estructura de los encuentros para la conversión pastoral

necesarios Las reuniones en las parroquias están marcadas en la Agenda Diocesana de forma genérica, una vez al mes, desde octubre de 2022 a marzo de 2023. Es una manera simbólica de marcar el «caminar juntos», que ya realizamos durante el curso pasado, en la fase diocesana del Sínodo. Cada mes, todas las parroquias de la Diócesis recorren al unísono un tramo de este camino común. En la web y en las redes sociales de la Diócesis aparecerán entradas en la que se podrán ver las fotos, testimonios, experiencias compartidas que se envíen desde las distintas comunidades. Por eso, cuando llegue el fin de mes, se recordará a todos que llegar el fin del plazo para el encuentro correspondiente; y al principio de cada mes se avisará del comienzo de un nuevo módulo y se enviarán los materiales para realizarlo.

Cada parroquia tendrá que decidir el día y el momento adecuado de cada mes para realizar el encuentro. Para realizarlo, se necesitarán en torno a dos horas y media. Aunque, si así se viera oportuno, el encuentro se alargará más, de modo que se pueda compartir la comida o la cena, por ejemplo. Además de los aspectos más formales, de hablar y de escuchar a los otros, es importante que las reuniones tengan momentos informales como el comer juntos, hacer otras actividades grupales culturales o caritativas, participar en algunas expresiones artísticas, o fomentar intercambio de palabra y de experiencias menos pautado y más espontáneo durante los descansos. Esto puede abrir la puerta a una participación más fructífera de las personas que se sienten menos cómodas en las reuniones formales, así como brindar algunas oportunidades para aclarar ciertos puntos con mayor libertad.

En las localidades en las que hay varías parroquias que están trabajando habitualmente unidas, sería posible organizar las reuniones de modo interparroquial, pero sin dar nunca la impresión de que a las mismas están convocados algunos representantes de cada una, sino todos los fieles en general.

La parte formal de cada encuentro tiene dos momentos: uno en grupo grande (oración y presentación del trabajo de la jornada) y otro en grupos pequeños (diálogo sobre lo leído para preparar el encuentro y sobre los cuestionarios).

Cuatro

Ejemplo de temporización de una sesión de grupo para la conversión pastoral

Este podría ser un ejemplo de la temporización de un encuentro de un grupo para la conversión pastoral, realizado en un sábado por la mañana:

11.00: Llegada de las personas, acogida.
11.15: En grupo grande: oración comunitaria.
11.45: En grupo grande: vídeo de presentación de la temática de la jornada y del trabajo a realizar en grupos.
12.00: Descanso. Café.
12.30: Diálogo en grupos pequeños.
14.00
: Comida compartida.

Puede que no siempre será posible ocupar una mañana o una tarde entera para el encuentro sinodal, pero tampoco es aconsejable reducir las reuniones al puro rato de la presentación del tema y del diálogo sobre los cuestionarios.

cinco

El objetivo de los diálogos y de la síntesis de los mismos

El objetivo del diálogo en grupos no es responder a todas las preguntas de los cuestionarios, como si se tratara de rellenar un examen o una encuesta, sino de elegir aquellas que puedan ser más relevantes en el contexto local. También se pueden plantear otras preguntas: habría que poner énfasis no tanto en dialogar de cuestiones doctrinales o teóricas cuanto en compartir historias personales y experiencias de la vida real. Al mismo tiempo, recordemos que se trata de ir tomando notas para la construcción del plan pastoral para los próximos cuatro años, por lo que tenemos que ser realistas, prácticos y concretos.

En cada grupo pequeño de diálogo habrá un responsable de moderar la discusión. Y un secretario encargado de tomar nota de las aportaciones y de hacer una síntesis de la misma cuando acabe la jornada. Igualmente, los responsables de la parroquia se encargarán de hacer una síntesis de todos los grupos de la misma, que enviarán a la Vicaría de Evangelización. 

Seis

Antes del diálogo, reflexión personal

Los diálogos en los encuentros serán plenamente fructíferos si cada uno de los participantes ha preparado personalmente la reunión. Si no se hace así, pueden convertirse en conversaciones deslavazadas en las que se hable de todo y de nada y en las que la discusión este conducida no por la temática fundamental que se plantea, sino por la ocurrencia momentánea de alguno de los participantes. Por eso, entre los materiales que se ofrece a los grupo de reflexión, como más abajo decimos, siempre habrá un documento destinado a preparar personalmente la reunión. En él está el texto o textos que servirán de base para la reflexión, las líneas fundamentales de la temática del encuentro y las cuestiones sobre las que se montará después del diálogo.

siete

Las reuniones a nivel arciprestal y diocesano

La reflexión que vamoa a hacer no es solo para la conversión pastoral de las parroquias, sino para la conversión pastoral de todoa la diócesis. Por eso es necesario que también se realice el trabajo a nivel arciprestal, a nivel de delegaciones y otros organismos diocesanos y a nivel de diócesis en general. Tocará a cada uno de estos estamentos organizar los encuentros de manera que, entrando todos por el mismo itinerario, tracemos caminos confluyentes.

Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una «simple administración». Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un «estado permanente de misión».

(Papa Francisco, Evangelii Gaudium 25)